EL HOSPITAL CIVIL

Proyecto

Desde que cerró sus puertas el Hospital del Rosario en 1853, único en Nuevo León, D. José Eleuterio González se propuso la construcción de un nuevo Hospital, como antecedente necesario para abrir una escuela de Medicina, y para atender los enfermos y accidentados pobres, cuya cantidad aumentaba en las constantes guerras civiles en la localidad.

Utilizando su cargo como Vicepresidente del Consejo de Salubridad, en 1858 logró el acuerdo para erigir lo que se llamaría “Hospital Civil”, adquiriendo el Gobierno unos terrenos rústicos al poniente de Monterrey (actual cruce de Cuauhtémoc y 15 de Mayo). Como el Estado sólo se comprometía apoyar en la medida posible de recursos, Gonzalitos promovió la cooperación de la ciudadanía, gracias al aprecio que todos le tenían.

Entre los benefactores destaca el apoyo moral de su gran amigo Antonio de la Garza Cantú, chantre de la Catedral de Monterrey, Antonio de la Garza Cantú, que además hizo una cuantiosa donación para el inicio de construcción, en febrero de 1859.

Apertura y Primeros Años

La Escuela de Medicina inició sus clases en octubre de 1859, como parte del Colegio Civil y siete meses después, mayo 1 de 1860, abrió sus puertas el Hospital Civil (Término para enfatizar que no era religioso)

El proyecto contemplaba capacidad de 100 camas y las actividades iniciaron con sólo una parte: una sala de 53 x 5.5 metros, repartida en una nave para hombre y otra para mujeres. Se instalaron 14 camas, un mínimo de instrumental médico y accesorios. Gonzalitos asumió la dirección, Ignacio Garza García director de la Primera Sala, Carlos Ayala Tesorero, administrador el estudiante Juan de Dios Treviño, más un practicante, tres enfermeras y un cocinero.

Nuevo León sufrió una situación crítica por la Invasión Francesa (1862 – 1865), y posteriores conflictos internos. El Hospital Civil pudo prestar mínimo de servicios gracias al dinamismo de Gonzalitos, que gestionaba ante el gobernador en turno toda la ayuda posible, y siguió obteniendo de la ciudadanía generosa colaboración, para que el Hospital no cerrara sus puertas por falta de recursos.

Con perseverancia el Hospital Civil pudo equilibrar sus finanzas y más delante pudo ampliar sus instalaciones, donde la Escuela de Medicina siguió funcionando.


Funeral del Dr. González en 1888

 

HOSPITAL GONZALEZ

El doctor José Eleuterio falleció en el año de 1888, desde entonces por decreto, el Hospital que fundó lleva su nombre. En su testamento destinó una parte de su herencia para concluir el nosocomio en todo su esplendor, al construirse la planta alta.

 

Con la estabilidad nacional gracias al presidente Porfirio Díaz, y local con el gobernador Bernardo Reyes mejoró notablemente el funcionamiento del Hospital y se pudo adquirir instrumental médico quirúrgico a finales del siglo XIX e inicio del XX. Entre ellos destaca el gabinete para estudios bacteriológicos, un laboratorio para elaborar suero antirrábico, y una autoclave para esterilizar material quirúrgico.

 


Sala de Operaciones en 1903

 

En 1907 se instaló el servicio de consulta externa con las siguientes áreas: Enfermedades Internas; de los Ojos; Mujeres y Niños; Oído Nariz y Garganta; Análisis de Orinal sangre, esputos y tumores; Enfermedades Mentales; Dentistas.

Par 1932 el reglamento interior enlistaba los departamentos de Traumatología, Medicina (Hombres y Mujeres separados), Venero – Sifilíticas (Mujeres), Maternidad, Dementes (Hombres y Mujeres) Laboratorio Antirrábico y Gabinete de Análisis

Para finales de la década de los 20 la ciudad de Monterrey se había expandido notablemente, pero en particular el Hospital Civil resultaba insuficiente para la numerosa población. Se empezó a manejar la idea de un “Hospital Moderno”, pero sin disponer los recursos suficientes para su construcción. Como medida emergente se siguió invirtiendo para mejorar el servicio en el antiguo Hospital.

 

En 1938 los pacientes fueron trasladados al “Nuevo Hospital Civil”, hoy Universitario, obra iniciada en 1933. El antiguo Hospital se destinó para pacientes de enfermedades venéreas, dementes y en general para enfermermos considerados crónicos o incurables. En 1948 fue derrumbado y se edificó lo que hoy es el Hospital de Traumatología del IMMS

 


 

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